Gobierno con apoyo de Cooperantes lleva electrificación a comunidad de La Mosquitia que nunca tuvo servicio de energía

El proyecto Yu Raya – Energía y Luz para la Vida concluyó oficialmente su ejecución, marcando un hito en el acceso a servicios básicos para comunidades que por años enfrentaron limitaciones estructurales en energía y conectividad.
Esta iniciativa permitió mejorar de forma directa las condiciones de vida de decenas de familias, promoviendo bienestar, inclusión y oportunidades de desarrollo.
A través del proyecto, 171 familias lograron acceso estable a energía eléctrica, impactando positivamente en actividades cotidianas como la preparación de alimentos, el estudio nocturno y la seguridad en los hogares. La llegada de la electricidad significó también una mejora en la organización comunitaria y en la dinámica familiar de las 862 personas beneficiadas, especialmente para mujeres, niñas y niños.

Uno de los componentes más relevantes fue el fortalecimiento del sector educativo. Una escuela de la comunidad fue equipada con suministro eléctrico e internet proporcionado por la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel), permitiendo a estudiantes y docentes acceder a herramientas digitales, contenidos educativos en línea y nuevas metodologías de aprendizaje, reduciendo la brecha tecnológica en un entorno rural.

El proyecto liderado por la Secretaría de Energía (SEN) facilitó acceso a conectividad para espacios comunitarios, impulsando la comunicación, el acceso a información y la articulación con instituciones externas, elementos clave para el desarrollo local sostenible.

Yu Raya – Energía y Luz para la Vida fue posible gracias al trabajo conjunto entre organismos cooperantes internacionales como la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), La Unión Europea en Honduras (UE), la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC), comunidades organizadas e instituciones nacionales, que apostaron por un modelo de desarrollo centrado en las personas, el respeto al territorio y la sostenibilidad.
El cierre del proyecto no representa un final, sino un punto de partida.

La energía y la conectividad ahora disponibles sientan las bases para nuevas oportunidades educativas, productivas y sociales, reafirmando que cuando la cooperación y la voluntad comunitaria se encuentran, la transformación es posible.
Por: Cristian Nájera




